Digale no al bio-diesel
ago.18,2010Biodiesel: una nueva esperanza
El biodiesel se hace con aceite vegetal. Para producirlo hay que cultivar vegetales, de ese modo se forma un ciclo, porque los gases de emisión van al campo para convertirse en planta y de ahí a combustible cerrando así un ciclo que se puede repetir eternamente. Si se acaba el petróleo en este siglo, habrá que recurrir a él.
Esta idea es maravillosa pero hay un problema que no está puesto en discusión. Es la magnitud de la plantación necesaria para tal cantidad de combustible. La superficie cultivable del planeta ya no alcanza para alimentación, y para reemplazar todo el gasoil que se está usando se necesita una superficie varias veces mayor. Luego hay que cocinarlo con soda cáustica. Para producir la gran cantidad de soda cáustica que se está usando, se gasta gran cantidad de energía eléctrica y se produce enorme cantidad de gas cloro como desperdicio.
El problema de fondo es cultural, es el abuso del transporte. Alimentos, ropa, materiales de construcción, productos y materias primas viajan en promedio varios miles de Km. antes de ser consumidos y se acostumbra a usar el automóvil para ir a comprarlos y también para viajes de quinientos metros. Los gobiernos no presentan un modelo económico de bajo consumo, eso lo van a pensar cuando sea tarde. No tienen una Política Nacional de Transporte. Tampoco promueven el desarrollo de productos de bajo consumo ni de tecnologías de producción más económicas. En este contexto el biodiesel, más que una solución es un balde de agua en el mar.
Dígale no al Biodiesel
La industria se ha volcado decididamente a un solo tipo de motor: el motor a pistón de combustión interna. Este tiene un rendimiento del 35%. Del combustible que gasta un motor, 35% va por el eje en forma de trabajo y el 65% restante se va por el caño de escape y por el radiador en forma de calor. El motor de ciclo a vapor tiene un rendimiento que supera el 90%. Van a decir que los motores a vapor son antiguos y muy pesados. Pues bien, los de combustión interna también eran así pero evolucionaron. Hoy una turbina de vapor de 200 HP es más chica que un vaso de wisky; la caldera, puede ser más pequeña que un motor de Fiat 600 y el condensador es algo de dos metros cúbicos. Falta resolver el tamaño del condensador. Una solución puede ser subir la presión mínima del ciclo o usar otro fluido que no sea el agua. También se puede refrigerar con placas Peltier, lo cual carga la batería y una vez cargada mueve un motor eléctrico que colabora con el motor a vapor aumentando así el rendimiento del sistema.
Usando el ciclo de vapor no hace falta refinar el aceite vegetal para convertirlo en biodiesel. Más aún, no hace falta separar el aceite. A la planta que habíamos sembrado para hacer biodiesel, la podemos quemar entera molida, transformada en polvo, en barras o pastillas, con un rendimiento del 90% y aprovechado las calorías del total de sus componentes.
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