Como ya saben, tengo una compulsión que no puedo parar de escribir boludeses.
Ahora estoy escribiendo “Algo Sobre Salud. Les mando las primeras líneas.
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I- El sentido de la vida.

Si hablamos de salud. Lo primero y más importante es “El Sentido de la Vida” La salud y la enfermedad están en relación directa con la adhesión a la vida. Cuanto más adherido se está a ella más fuerte es la salud. Cuando la vida carece de sentido, el sentido de la vida es recuperarlo, o por lo menos recuperar la salud.

En nuestro libro “Eso que Llaman Educación” dice que el Sentido de la vida es el “Proyecto”. Todos venimos al Mundo para cumplir un propósito. Unos vienen con un propósito trascendente, otros con propósitos mediocres y vulgares. Nada tiene de mediocre ni de vulgar si es la Razón de su Vida. Luego, el Sistema Capitalista, con sus fuertes sensaciones nos borra el tenue llamado interior y nos injerta un sentido para vivir, a imagen y semejanza de lo que le conviene al Sistema. Somos todos actores de sí mismos y venimos al Mundo con libreto. El Sistema nos impone su libreto y desde entonces somos actores de una obra donde se persiguen objetivos del Sistema. Los objetivos del Sistema son todos provisorios, porque le conviene que así sea. Entonces la adhesión a la vida tiene altibajos y la salud también.

El proyecto de la gente que carece de

proyecto es esperar a la muerte de la manera

más confortable y entretenida posible.

La carne tiene inteligencia y la inteligencia de la carne sabe que ella está viviendo para algo o para nada o para mantener la esperanza de encontrar el sentido. El corazón en un músculo que no puede parar a descansar. Los otros músculos pueden mostrar cansancio y parar. Lo que cansa no es el esfuerzo sino el sin sentido del esfuerzo. La depresión es cansancio emocional. Las vísceras, el estómago, los pulmones, todo, menos el cerebro soben que están trabajando para algo o para nada.

Los niños y los jóvenes tienen un propósito para vivir y para estar sanos, el cual es, encontrar el propósito. Ellos están curados por la esperanza. Luego, comienzan a representar el libreto del sistema en la escuela primaria. Allí los entrenan para hacer todo lo que no les interesa hacer y a hacerlo de manera aburrida y repetitiva. Para ser juzgados y evaluados desde afuera, para soportar la vida burocrática, para uniformizarlos y meterlos en lo que llaman “modelo de normalidad”.

El sentido de la vida de un adolescentes es saber qué es lo que va a hacer en la vida y cómo se hace eso. Pero en la secundaria se repite el mismo entrenamiento, empezando otra vez con lo números romanos. Muchos no van a la facultad porque temen que les vuelva a pasar lo mismo, comenzando por los números romanos.

Otros se entregan al sistema y comienzan a hacer todo lo que no les interesa hacer y hacerlo de manera aburrida y repetitiva. Eso lo hacen a cambio de dinero que les permite cumplir con las metas del Sistema. Las metas del Sistema son comprar todos lo productos que le ha dicho que contienen felicidad, ir de vacaciones para hacer todo lo que le han dicho que le gusta hacer, y ascender en la escala jerárquica del Sistema.

No todos están conformes en el Sistema. El primer síntoma es la disminución de la salud. Nadie lo entiende ni se los dice a sí mismo en palabras, pero comienzan los pequeños problemas y superarlos ya es algo que da sentido a la vida. Hay gente que vive hablando de eso sin haberse enfermado todavía. No tiene sentido hablar de eso para aquellos que disfrutan plenamente de la “felicidad” de los productos y de la “libertad” de las vacaciones y aspiran a ascender de categoría. Los que no están pletóricos de Sistema encuentran en la salud un entretenimiento para llenar su vida pero el sistema lo sabe y nos provee de medicamentos, planes de salud y literatura como para llenar las horas de vida y las charlas de salón. Eso es una nueva ocupación, una opinión propia entre tanta charlatanería y el Sistema nos explota como consumistas, como turistas, como pacientes y como opinadores. A medidas que pasan los años, el tema de la salud va ocupando más horas de vida.

Hay otros más desconformes, cuyo primer síntoma es el fracaso. La enfermedad puede o no acompañar al fracaso. Estos emprenden negocios, asociaciones o carreras y fracasan o son estafados. Siempre por razones ajenas a ellos, pero las cosas no les salen bien. Estos fracasan que creen que quieren hacer eso, pero en el fondo del corazón no lo quieren. En el fondo del corazón les está haciendo ruido el verdadero anhelo de su vida, el propósito por el cual ha venido al Mundo.

Los fracasados son los triunfadores.

 No es tema de este libro ayudar a ese tipo de “fracasado” de eso se ocupa nuestro libro “Eso que Llaman Educación” pero se puede decir que encontrar eso es la “sanación del alma”, luego, la salud del cuerpo viene sola.

 No existe la sanación del cuerpo. Sí la del alma. La salud del cuerpo depende de que la del alma y la salud del alma depende de que la vida tenga sentido. Imagine un médico sanador que lo recibe en su consultorio y su primer pregunta es ¿Para qué vive usted?

 

Antonio Urdiales Cano
Permacultor dedicado al diseño, enseñanza e investigación de permacultura desde 1997. Técnico Mecánico, Metalúrgico desde los 11 años. Mas de 35 años haciendo aparatos, máquinas y proyectos que funcionan bien.

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