Una aplicación del pensamiento permcaultural aplicable a todas las naciones.

El pueblo israelí se quedó corto

Toda utopía soñada por mucha gente termina haciéndose realidad. El pueblo hebreo soñó por muchos años llegar a tener su tierra y la tuvo. Vio que su seguridad era precaria y soñó con la seguridad de las armas. Como todo sueño se hace realidad, la seguridad de las armas llegó, aquí está, esto es la seguridad de las armas. Usted dirá que esta es precaria, pues sí: la seguridad de las armas es así, insegura.

La energía de las armas vuelve para ambos lados, la diferencia armamentistica y tecnológica produce a largo plazo crecimiento armamentistico y tecnológico del otro lado. El miedo hizo actuar con violencia y la violencia provocó temor y odio del otro lado, a tal punto que aparecieron organizaciones cuyo objetivo es la desaparición del Estado de Israel. El pueblo israelí no entiende cómo pudo engendrarse semejante cosa, no ve el retorno de su violencia.

Hay una seguridad mucho más grande (más segura) que es la seguridad de la paz. En este estado de seguridad, cualquier día, a cualquier judío israelí ortodoxo se le antoja ir a Teherán o a Damasco por turismo o radicación, lo puede hacer sin temor alguno y puede mandar a sus hijos a la escuela sin problemas. Para llegar a este estado de paz, habría que haber hecho otras cosas. Primero, preguntar a los vecinos qué tipo de Israel les gustaría, qué relación les agradaría qué negocios les convendrían. También los hebreos deberían haberse preguntado qué quieren de los vecinos, cual sería la relación ideal con ellos.

Hoy es tarde. La seguridad de la paz no llega con la victoria militar ni con la tregua. Si le preguntamos hoy a los enemigos de Israel qué es lo que quieren dirán: – matar a todos- que desaparezca ese estado- Aún cuando se les pregunte aclarando –si Israel no los atacara- dirían lo mismo.

Los caminos para Medio Oriente son dos: Uno es convivir eternamente con el miedo y el odio de ambos lados y que el día del juicio final el tema esté sobre la mesa para vergüenza de Dios. El otro camino es comenzar a soñar la utopía de una paz verdadera. Darle sonido, movimiento, color a ese mundo ideal, hacer literatura, chistes, películas, hablar del tema. Comunicarse con “los malos” preguntarles qué cosa puede hacer Israel para que se acabe su miedo y luego su odio, enseñarles a preguntar y a sonar la paz.

Toda realidad buena o mala fue antes utopía. No hay garantía de que la utopía de hoy sea realidad mañana, pero sí es seguro que si hoy no está, mañana no será.

Pueblos de Medio Oriente comiencen a soñar con la seguridad verdadera, con la paz. Bien vale la pena por largo que sea el camino. La única condición es no quedarse corto otra vez.

Antonio Urdiales Cano
Permacultor dedicado al diseño, enseñanza e investigación de permacultura desde 1997. Técnico Mecánico, Metalúrgico desde los 11 años. Mas de 35 años haciendo aparatos, máquinas y proyectos que funcionan bien.

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