Hola amigo. Yo no soy golpeador de mujeres pero tengo la costumbre de ponerme en el lugar del otro para comprenderlo. Esta vez me puse en tus zapatos para ver si puedo comprenderte.

Estar en tu lugar no es fácil pero te entendí. No es agradable ser golpeador de mujeres pero los que los son no lo pueden evitar. Lo que pasa es que cuanto más macho eres, tanto más fuerza, ferocidad y orgullo tienes. Tu orgullo es tan grande que herirlo es un crimen, un homicidio. Yo sé que jamás levantarías la mano a una mujer si antes no te asesinó a ti de esa manera. Si una mujer te quiere dejar, es por otro que la tiene más grande. Eso, para ti, es igual que dispararte en la frente. Cualquier otra cosa que ella diga es mentira. Si le pegas, agrandas tu orgullo de macho feroz y si la matas eres uno de los más machos del País. Y te haces famoso nada menos que por eso, por macho. Cuanto más te condenen más grande será tu orgullo de macho feroz. Tendrás mala prensa pero estarás en paz con tu amor propio.

Amigo te comprendí y quise ser como tu, pero no puedo, porque yo tengo en la sangre unas hormonas que me impiden pegarle a cualquier mujer. No puedo levantarle la mano, ni siquiera puedo gritarle. Yo puedo quedar como un maricón delante de una dama porque no soy capaz de responder a su agresión en forma agresiva. Yo no elegí se así, es la sangre. Esas mismas hormonas me hacen querer a la mujer, me obligan a desearla, cuidarla y adorarla. Amigo. Pienso que la gente se equivoca cuando cree que el golpeador es muy macho. Creo que es al revés. Ningún macho de verdad ataca a una hembra de su especie. Tenemos un par de glándulas que nos impide pegarles. Los machos de verdad sentimos idolatría por las mujeres. Se puede disfrutar de una mujer por el orgullo de haber llegado a concretar, pero más se goza dejándose dominar por la adoración y el cariño que viene de las glándulas masculinas. Si vuelves a nacer no te dejes engordar el orgullo por tu madre. Sé humilde y ponte a la misma altura en la que crees que están ellas.

Amigo. Te voy a repetir todo lo dicho pero en pocas palabras: Si le pegas a una mujer no tienes huevos.

 


El machismo viene de las mamás de varones. Ellas sueñan un futuro venturo para su hijo y no para su nuera. El machismo, y tal ves la violencia de genero van a terminar cuando las mujeres comiencen a querer a su nuera cuando su hijo todavía está en la cuna.

Antonio Urdiales Cano
Permacultor dedicado al diseño, enseñanza e investigación de permacultura desde 1997. Técnico Mecánico, Metalúrgico desde los 11 años. Mas de 35 años haciendo aparatos, máquinas y proyectos que funcionan bien.

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